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Espiritualidad de un Joven Sin Fronteras

 

Ser testigos de Cristo, el Primer Enviado, implica vivir en íntima comunión con Él, haciendo propia su misión que es realizar plenamente la voluntad del Padre, esto lo vivimos desde nuestra ESPIRITUALIDAD MISIONERA, la cual la enfocamos en estos 5 puntos:

EucaristíaI. “Un JSF encuentra en la Eucaristía su fuerza”.

Como todas las personas sin alimentos se debilitan, enferman o mueren, así nosotros, sin el alimento que da vida, Cristo Eucaristía, desfalleceremos ante el desánimo, el cansancio o las frustraciones del camino.

Yo soy el Pan de Vida. El que vive en mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed. (Jn. 6, 35).

Mirada de CristoII. “Un JSF mira al mundo con la misma mirada de Cristo”.

Mirar es mucho más que percibir los objetos con los ojos. En el mirar interviene la intención y el deseo de descubrir algo. Jesús no sólo miraba el exterior de la persona, sino lograba descubrir de cada hombre su intimidad, su personalidad, su profundidad y su libertad.

Debemos de descubrir a Cristo con los ojos del corazón al igual que el ciego Bartimeo. (Mc. 10, 46–51).

Acoge a su hermanoIII. “Un JSF acoge a todo hombre, porque es su hermano”.

Acoger a todos los hombres, es uno de los desafíos más grandes. Es sencillo acoger a nuestros amigos cuando existe simpatía, ideales o vivencias compartidas. Pero a veces nuestro corazón corre el riesgo de cerrarse ante personas que no son como quisiéramos que sean.

Jesús es el maestro que nos enseña a acoger, abrazar y perdonar. Uno de los hombres que experimentaron intensamente esa acogida fue Zaqueo. (Lc. 19, 1–10).

Da la mano para compartirIV. “Un JSF da la mano para compartir”.

La acción del compartir es expresión de generosidad y disponibilidad. Compartir no sólo queda en el acto de dar ayuda, el compartir exige dar algo más, dar amor. ¡Dios ama al que da con alegría!

Jesús nos puso un ejemplo, el de la mujer viuda y pobre que dio todo lo que tenía sin importarle retribución ni reconocimiento. Ella se despojó de todo por amor a Dios. (Mc. 12, 41–44).

 

Anunciar como MaríaV. “Un JSF a ejemplo de María, vive y anuncia alegremente la Buena Nueva de Salvación”.

María es la Estrella de la Evangelización, ella iba anunciando la Buena Nueva, no sólo con la visita a su prima Isabel, sino también con su vida.

María con su vida anunciaba que aquel niño era el Salvador, así nosotros debemos de anunciar con nuestra vida las enseñanzas de este Salvador.

Para hacer misión, debemos acudir a María quien nos dice: “Hagan lo que Él les diga” (Jn. 2, 5). Y confiar en ella que nos dice: “Acaso no estoy yo, que soy tu Madre” como se lo dijo a Juan Diego bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe.

Contemplemos el Santo Rosario, donde María nos anuncia los misterios de la vida de Cristo. (Lc. 2, 19).